Rezo catolico: Como escapar de la prisión

En este artículo podrás encontrar un rezo católico que te permitirá estar en contacto total con Dios a través de las enseñanzas de su hijo Jesús porque Él es el camino, la verdad y la vida.

Los rezos católicos por lo general son el padre nuestro, ave maría, gloria y el credo, sin embargo existen muy hermosas oraciones que llenan el alma de amor y pureza mental.

Las penas del cuerpo cúralas con el alma, con la oración y con el amor y las penas del cuerpo cúralas haciendo ejercicio, bailando y comiendo saludablemente.

A continuación te presentamos este hermoso rezo católico que podrás utilizarlo en las momentos importantes de tu vida donde la duda amenace tu espíritu y tus creencias.

Señor Jesús somos parte de ti

Bendito hijo de Dios,

Redentor de almas,

Amado hijo de nuestro creador,

Tú nos has enseñado a amar sin límites ni condiciones,

Tú nos has dicho que el reino del cielo está entre nosotros,

Tú nos perdonas cuando nosotros nos arrepentimos de todo corazón,

Tú eres la única forma para llegar a Dios,

Impregna nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestras mentes con el Espíritu Santo

Y ayúdanos a seguir tus enseñanzas y cumplir con la voluntad de Dios

Tú nos enseñaste a rezar el Padre Nuestro y a convertirnos en Hijos de Dios

Tú nos amas tanto que puedes hacer milagros con solo tu palabra.

Oh Jesús Hijo de Dios, haznos parte de ti

Oraciones matutinas cristianismo

Llena nuestros corazones de amor y permítenos ser parte del reino de los cielos

Jesucristo nuestro salvador, por ti dejaremos todo en nuestras vidas

Porque tus palabras son nuestra guía para llegar a lo más hermoso de toda la existencia.

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Queremos unirnos a ti en pensamiento y acción.

Conclusión

Este rezo católico es realmente bello y concentra todas las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo. Recuerda que mientras más te acerques a Jesús, Él se acercará más a ti, hasta que llegué un momento que tú formarás parte de Cristo.

Todos nacemos como Hijos de Dios, pero debemos seguir un viaje lleno de alegrías, sufrimientos, dudas, temor, ambición, confianza, ira, envidia, gozo, placer y muchas otras sensaciones… Sin embargo llega un momento en nuestras vidas cuando renunciamos a todo porque hemos encontrado lo más valioso de la existencia que es el Reino de los Cielos, y para entrar en él debemos seguir las enseñanzas de Jesús.

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