Autoestima desde el punto de vista religioso

No todas las personas están al mismo nivel de autoconsciencia, a lo largo de tu vida descubrirás que tus prioridades no son inmutables:

Un bebé ama a sus padres.

Un niño ama a sus juguetes.

Un adolescente ama a sus amigos, su música, sus películas, sus series televisivas, etc.

Un joven ama a su pareja, sus pasatiempos, etc.

Un adulto ama su trabajo, sus hijos, su esposa, etc.

Un anciano ama sus historias, ama a su esposa, ama a sus hijos, nietos, mascotas, etc.

Sin embargo, llega un momento en la vida en que nos quedamos sin prioridades y la vida deja de tener sentido, el hecho de que nuestras prioridades sean externas hace que no vivamos nuestra propia vida y nos convirtamos en simples actores secundarios de la vida de los demás.

Vivimos para los demás y por los demás, y por esta razón nuestra vida depende de alguna persona, animal o cosa. Es aquí donde surgen las erróneas expresiones:

“Mi profesor dijo que soy un tonto y ahora tengo la autoestima por los suelos”

“Mi padre siempre me baja la autoestima”

“Mi madre no me quiere por eso tengo baja autoestima”

“Cada vez que me halagas me subes la autoestima, por eso te quiero tanto”

Todas estas expresiones serían correctas si reemplazamos el término “autoestima” con “estima de los demás”.

La autoestima no es como un termómetro pegado en nuestra frente que sube cuando nos halagan y que baja cuando nos insultan.

Es cierto que el concepto que tienen las demás personas sobre nosotros afecta nuestra vida social pero no tiene porqué afectar el concepto que tenemos sobre nosotros mismo.

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En este libro no encontrarás los típicos consejos empalagosos que son muy prometedores pero que casi nadie los aplica en su vida.

¿Alguna vez escuchaste que decir afirmaciones positivas frente al espejo puede subir tu autoestima?

¿Alguna vez te dijeron que debes ser siempre optimista para tener “autoestima alta”?

¿Alguna vez te recomendaron que escribieras tus metas en un papel?

¿Alguna vez te sugirieron que camines con mucha confianza y muevas tu cuerpo como un galán de Hollywood?

¿Te dijeron que seas asertivo?

¿Te dijeron que dejes de autocriticarte?

¿Te dijeron que hagas meditación todos los días?

Estos consejos no funcionan el 100% de las veces y por esta razón muchas personas odian este tipo de artículos, lo que pasa es que todos estos consejos son consecuencias y no causas. Es como decir que puedes volverte millonario si empiezas a comprar bienes lujosos como lo hace un magnate, o que te volverás en el mejor jugador de fútbol si te comportas como lo hace el ganador del balón de oro, o que te convertirás en una escritora famosa si te vistes como la escritora que más admiras.

Deja de buscar consejos para subir tu autoestima y enfócate en lo más importante, en el desarrollo de tu ser a plenitud.

Definiciones de autoestima

Hay muchas definiciones de autoestima por ejemplo:

Sentimiento de confianza y satisfacción hacia uno mismo.

Sentimiento de respeto en uno mismo y en sus habilidades.

Sentimiento de satisfacción de una persona tiene sobre sí misma y sus habilidades.

Pero déjame preguntarte ¿De dónde surge la confianza en uno mismo? ¿De dónde surge el sentimiento de satisfacción hacia nuestras habilidades?

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